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jueves, 24 de octubre de 2019

El enojo

Es increíble que haya pasado casi un año entre éste y el anterior post. 
Increíble no sé para quién, porque con mi pelotudez característica para escribir, no puede ser novedad para nadie. Es más, seguro alguno apostó a que iba a pasar más de un año y perdió en la hora. Pagaba 10 a 1, ya que éste fue el impasse más largo de la historia de DadoDeTres.

He vuelto a las canchas blogueras para divagar un poco sobre un tema del que vengo reflexionando bastante en las últimas semanas: el enojo (y con este título, de qué joraca iba a ser, no?)


Por más que es una afirmación medio discutible, se ha vuelto una especie de costumbre repetir que si uno dedica 10.000 horas a algo se convierte en experto en ese algo. Es por eso que me siento capacitado para hablar de este tema, porque esa cantidad de horas de estar enojado las pasé hace ya varios años. Mi padre siempre cuenta que en el sanatorio, después de nacer, llegué a pelarme la nariz de hacer tanto berrinche y refregármela contra la cuna. 8 horas de nacido, 8 horas enojado. Vayan llevando, giles.


Ser calentón es más que un rasgo, no es como ser alto o  bajo  en vías de desarrollo, ser calentón es una forma de vida. A veces es solitaria e incomprendida, como cuando vas a una tienda a devolver un pantalón que te quedó mal y no hay otro talle en ese color, y en otro color sale literalmente el triple, y las vendedoras no sólo no te pueden devolver la plata (está tan mal visto devolver plata en este país que debe ser inconstitucional) sino que tampoco te pueden hacer un vale... Un vale, que te obliga a seguirles comprando a ellos. Entonces te entra como una mezcla de cosquilleo y temblor, en la panza, en las manos, unas ganas irrefrenables de sacarle el brazo a un maniquí y empezar a romper todo el local, con la banda sonora de algunos peludos gritones de fondo. Y de repente mirás alrededor y te sentís completamente solo: ves una pareja comprándole un buzo al padre de uno de ellos, a una adolescente buscando una campera, los tres mirándote sin entender, como si acabaras de entrar al baño del sexo opuesto. A eso, sumale la cara de las vendedoras, totalmente impávidas, repasando de memoria las dos opciones pelotudas que les enseñan a aplicar en el caso 2.1.a - Devolución de prenda comprada por la web.

Por suerte mis amigos calentones, hay dos instancias de la vida donde podemos ir a sentirnos como en casa, puteando sin ton ni son, a babor y a estribor, y siendo puteado con el mismo amor: el tránsito y el estadio. 
Pero son puteadas casi por compromiso, que descargan pero a la vez nos calientan más, son como un círculo vicioso medio raro e inútil. Todo lo contrario a cuando uno está sólo y, por ejemplo, se pega en el dedo chico del pie con la pata de la mesa. Qué lindo que es ahí largar una buena puteada, bien salpimentada de res y recontras y sufijos -ísima, espolvoreada con algún que otro recontramil. Y ni te digo un requetemil, es como abrir el vino gran reserva de 14 años de los condimentos de puteada. O como dice mi abuela: "¿para qué sirve la raíz cuadrada? Yo nunca la usé para más nada que para putear".

Dicho todo esto parece una apología a la calentura, pero no va por ahí la cuestión. Simplemente me gusta este tema tan presente en la idiosincracia uruguaya, porque somos así, amargos/ados. No en vano se acuñó la frase "triste como uruguayo contento".
Reconozco también que me gusta hacer calentar a la gente. No sé bien por qué. Quizás porque el que está caliente es como el borracho, que dice incoherencias, pero a la vez, dice la verdad más pura, sin ningún tipo de filtro. O simplemente porque es divertido, probablemente por eso. Y si no se calentó, decirle: "ta, contigo no se puede hablar, ya te calentaste", y así como en la escena de Matriz de No te preocupes por el jarrón, listo, lo hiciste calentar. 
Y luego de que está caliente, decirle que no se caliente. Eso, curiosamente, hay gente que todavía no entendió ni un poco de este tema, que cree que puede llegar surtir el efecto deseado.


Hablando un poco más en serio, me parece curioso que los calentones decimos que somos así porque sí, porque somos así, y no nos preguntes más que nos estás haciendo calentar. Pero en realidad estoy en desacuerdo con eso, no somos así. Cuando me refería a que es una forma de vida, me refiero a que es una forma de actuar y no una forma de ser. A veces es sólo una reacción, ante la presencia de una situación que nos sobrepasa, que demuestra nuestra impotencia, nos calentamos. Otros sienten miedo. Son simples reacciones automáticas, en algunos casos, las únicas que tenemos o que nos sentimos cómodos de tener. Me hace acordar a eso de que cuando sólo tenemos un martillo, todos nuestros problemas parecen clavos.

Y siendo así, algo automático, algo reactivo, es algo que podemos cambiar. Creo que cuando el Gran Maestro de Vida, el Dr. Gregorio Casa, dijo que la gente no cambia, intuyo a que se refería a que la gente no cambia eso, su parte más esencial, su forma de ser. Porque sí creo que se puede cambiar la forma de actuar, porque muchas veces son costumbres, hábitos que nos agarramos más o menos inconscientemente, pero que pueden ser sustituidos por otros mejores. A veces los adoptamos de maneras tan tontas que nos sorprenden. A mi me pasó con algo muy identificable, que por hacerle burla a nuestro perro, que es muy rezongón y muchas veces hace como un resoplido, terminé usando ese mismo resoplido para expresar mi propio enojo. (Ya estoy sintiendo esa sensación de soledad de nuevo... esperen chicos, no se vayan...)

Volviendo a que el calentón "es así", creo que es una simple justificación, porque es mucho más fácil decir eso y seguir igual, que hacer un real esfuerzo por cambiarlo. 
Porque ahí está la clave, hacer el esfuerzo, escarbar adentro de uno mismo para identificar los gatillos que disparan nuestro enojo. Y no sólo identificarlos, sino entenderlos, descifrarlos, para luego, con otro esfuerzo aún mayor, tenerlos monitoreados para poder desactivarlos apenas se disparan, o incluso antes.
Por ejemplo, si nos ponemos a pensar un poco en las cosas que nos enojan, apuesto que la mayoría están relacionadas a cosas externas; a expectativas que tenemos del entorno que no se adecúan a cómo nosotros consideramos que deben ser las cosas: las políticas de cambio de pantalones de Columbia, la manera de manejar del prójimo, a quién (uno que no fui yo) se le ocurre poner esta mesa ahí y encima hacerle (otro que tampoco fui yo) las patas tan filosas, lrpm. 
Es bastante egocéntrico todo esto, ¿no?
Ojo, no lo estoy diciendo como algo negativo, ni como esas autoayudas baratas que te dicen que el problema está en vos, sino como un hecho: sentimos una gran estima por nuestra propia opinión y concepción del mundo. Y eso me parece bien, en su justa medida, si podemos argumentar dicha opinión y si podemos evitar que las opiniones ajenas nos hagan calentar. Porque, spoiler alert, el mundo está lleno de gente, la cual prácticamente ninguna piensa como nosotros. Y por más que nuestra opinión sea tan importante (para nosotros), tampoco somos el centro del universo conocido. Entonces o la empezamos a bancar, o hacemos usufructo de esa parcela en la Luna que compramos por apenas 20 dólares.


Me lleve un muy grato resultado cuando un día decidí invertir toda mi energía en prestar atención a este tema, a vivir cada minuto con la consciencia de evaluar mis acciones, mi entorno, y de hacer un gran esfuerzo por no calentarme por nada, o hacerlo durante el tiempo más breve posible, o sólo por aquellas cosas que realmente valen la pena.

Eso último fue una afirmación capciosa (¿nunca habían escuchado? yo tampoco), porque en realidad, ¿por qué cosas vale la pena calentarse, realmente?
Sé que están pensando en varias cosas, pero cambio el énfasis entonces, vale la pena ¿calentarse(cómo me cuesta abrir los signos de interrogación, nunca sé dónde arranca la pregunta) ¿No hay algún otro sentimiento un poco mejor? 
No me digan deprimirse u otro de esos sabores "poco habilitadores" (como les gusta decir a los psicólogos) del enojo, sino uno igual de enérgico, pero más útil.

No era una pregunta retórica, ni capciosa, ni nada, era real. 
Y la dejo picando porque ya es tarde...

Para cerrar, recauchuto un chiste tan viejo como tremendo, que casualmente está relacionado a este tema:
-¿Hola?
-Hola, ¿se encuentla el señol Li?
-No, él está en Ohio.

-¿¿Comigo??

Miliv out

viernes, 17 de junio de 2016

Sin título

Voy a escribir algo que quizás por momentos no sea políticamente correcto, porque sinceramente requeriría estar de un humor del que claramente no estoy. Por lo tanto, si hoy es uno de esos días en que sentis que te podes escandalizar por lo que un boludo escribe en un blog, ahorrate el disgusto y no sigas leyendo.

Todavía no sé bien de qué voy a terminar hablando, porque este es uno de esos posts-catarsis (que no es lo mismo que post-catarsis) pero implica conceptos como amor, sentido del humor, cursilería, homosexualidad, entre otros.

Pese a que la homofobia (o como dicen que dice Morgan Freeman, fobia implica miedo, y lo que usted tiene no es miedo, es estupidez) sigue siendo moneda corriente en nuestro mundo, como lo demuestra ese mass shooting de hace unos días del que ya habrán escuchado suficiente, poco a poco se va avanzando con este tema, que al menos ya no es tan tabú. Ya no me acuerdo si era Kanela o Petru, que decía que había que ser bien macho para ser puto 20 o 30 años atrás. 

Y aunque hemos avanzado, todavía queda mucho camino por recorrer, en especial en algo que no sé si está relacionado, y que si no lo está y relacionarlo es discriminatorio, entonces cual Elige te propia aventura, vuelve al párrafo #1. Ese algo al que me refiero lo podemos resumir en "la expresión del lado sensible del hombre". Porque acaso, ¿qué hombre se siente cómodo caminando por la calle con flores para su pareja? Obvio que habrá hombres que se sientan incómodos porque la idea de regalar flores en sí le resulta incómoda, porque lo hace por compromiso o para tratar inutilmente de enmendar alguna cagada, pero otros nos sentimos incómodos por lo que piensen los demás hombres de nosotros al vernos. 
Ya sé que es una incomodidad estúpida, pero existe. Y como eso, tantas otras cosas que los hombres a veces dejamos de hacer para no sentirnos cursis, o que no nos vean de esa manera. Pero, ¿qué es ser cursi realmente? La dejo picando porque no me da para abrir esa puerta, al menos hoy.
A todos estos temas, se le suma algo que siempre está ahí, el humor. El decir las cosas en broma, para no decirlas en serio. Las bromas, aunque en broma, generan formas mentales, hieren, etc, etc.

Hago un parentesis para hablarle a ese amigo y hermano que sabe o intuye que todo esto está relacionado a una charla que tuvimos hoy, a él le digo que yo sí lo conozco de verdad, que yo sí sé cómo es, que sé que él sí hace jodas en joda y no con un doble sentido hiriente o burlón. Y lo sé, porque una de las tantas veces que nos hemos sentado mano a mano a llenar la mesita de cervezas, me preguntó: ¿Sabes cuál es la fuerza más grande que hay en el universo? No sé, le respondí, quizás alguna de esas atómicas. Y él me respondío, no, la fuerza más grande es el Amor. 
Alguien que te dice eso podrá burlarse de lo cursi todo lo que quiera, pero no lo hace porque lo piense, no lo hace por herir, lo hace por diversión, porque el cánon humorístico masculino del momento hace que las cosas sean así, que ése sea el tipo de bromas que nos gastamos entre hombres. 

Muchos me conocen y saben que por más que me hago el que no me importa la opinión de los demás, en bastantes ocasiones sí me importa, en especial cuando "los demás" no son cualquiera. Quizás yo no sea de esos novios que andan publicando en las redes sociales cuán enamorado estoy, y en esto puntual no es que no lo haga por vergüenza (ni tampoco para darle esperanzas al millar de minas que se mueren por mi, como pensaría una novia celosa), no lo hago simplmente porque no uso las redes sociales para eso, así como no las uso para avisar si me voy de viaje o para tantas otras cosas. Y no digo que quienes lo hacen están mal y yo esté bien, porque las redes sociales son una extensión de uno mismo, entonces quien hace eso, en la "vida real" no debe actuar muy diferente tampoco, y cada uno actua como quiere y como puede y como le sale. 
En casi un mes van a cumplirse dos años desde la primera vez que salí con Mariana, mi novia, el amor de mi vida, quien me ha hecho ver la vida de una manera bastante diferente, y con quien vivo hace más de dos meses. Y algunos sabrán más detalles de nuestra vida, otros menos, pero aquellos que conozcan menos no es porque me dé vergüenza, sino porque por distintas razones, desde la confianza hasta la oportunidad, no se ha dado en profundizar sobre el tema.

Y si su manera de expresar esta felicidad es poniendo fotos nuestras y abriendo su corazón en frente de sus amigos y conocidos, a través de una red social, para mi está bárbaro, porque el medio me importa un carajo, me importa que ella sea igual de feliz que yo.

Hace un tiempo un viejo filósofo amigo me hizo reflexionar con una pregunta suya, en cuál es el peor tipo de amor. Para mi, ese sería el amor no correspondido, simplemente porque el amor correspondido es el mejor tipo de amor. 

Miliv out

jueves, 11 de febrero de 2016

Simbolismo en Star Wars

Sí, seguimos chupando rueda del furor (ya menguante) que genera Star Wars hoy día, gracias a Disney®

Primero lo primero: una aclaración para doña María, la amiga de Darwin: 
Star Wars = Sables de luz, Jedi, Que la Fuerza te acompañe, Darth Vader, Luke yo soy tu padre.
Star Trek = Spock, Klingon, Enterprise, Beam me up Scotty, Capitán Jean-Luc Picard, manito con forma de \\//_ (imagen para los que no aprecian el ASCII art)
Habiendo hecho esa distinción, vamos a lo nuestro.

Como buen fano de SW, voy a ser lo más subjetivo que me dé la capacidad, encontrando significados que pueden ser válidos pero quizás no verdaderos (los dejé pensando con ésta, eh?), encontrándole la quinta pata al huevo y el pelo al gato, descartando todo lo que indique que George Lucas tomó tal o cual decisión "por casualidad" (como que le cambió el color del sable a Luke en Ep VI porque el verde contrasta más que el azul contra el cielo de Tatooine), aunque él mismo lo haya confesado, y voy a atribuirlo gratuitamente a influencia divina de entidades que le hablaron al oído a Jorgito.

Segundo lo segundo: los chabones de El Gato y la Caja escribieron un artículo interesante sobre los cuentos de héroes en general, que está bueno para chusmear, acá se los dejo:

Es imposible hablar de simbolismo sin explicar al menos vagamente qué es un símbolo o cuál es su importancia. Como todos saben, un símbolo es un contenedor de una idea, con una forma que alude a ella de distintas maneras: concisa, resumida, esencial, velada, etc.
La gracia de los símbolos, o mejor dicho, la gracia de la existencia de símbolos en obras literarias o cinematográficas, es que pueden dar un valor agregado extra para quién los busca o sabe leerlos, mientras para el que no, siguen contando una historia al menos entretenida, y que a veces, inconscientemente, nos llama más la atención que otras sin contenido simbólico.
Es algo así como cuando miramos Shrek con nuestro primito de 5 años (y los dos la disfrutamos, pero cada uno entiende y se divierte con ciertas cosas) pero nada que ver.
También es como cuando leemos algunos textos milenarios de la India, como el Bhagavad Gita, que cuenta la historia épica de una batalla entre dos familias emparentadas, cuando indirectamente nos está contando sobre esa lucha diaria que tenemos con nosotros mismos, contra nuestros instintos más bajos, nuestros deseos, etc. Ahí sí todo que ver.

No voy a hablar de la importancia de que los buenos sean buenos y queribles y al final ganen, los malos sean malos y odiables y que a la larga pierdan, porque quizás ahora estemos para algo más "complejo" o "realista" donde haya más matices y más grises, pero a los niños, a los jóvenes con mente de niño, a los adultos con un niño interior muy exterior o a los adultos cansados de lo crudo de la actual realidad, sí les sirve un respiro donde lo bueno sea bueno y esté bueno ser bueno. Es por eso que George tomó la decisión de modificar una de sus películas en una de las remasterizaciones y hacer que "Han dispare después". (Algo con lo que estoy de acuerdo, sólo para hacer calentar a medio internet)

Volviendo a los símbolos, hay unos más evidentes (o menos velados) que otros... 

El primer símbolo que me gustaría citar es del de la Fuerza: esa energía cósmica caracterizada por unos micro-organismos llamados midi-chlorians. Esta Fuerza representa la fortaleza propia del héroe, que lo separa del humano normal. Sin embargo, los malos también la poseen, porque puede ser utilizada tanto para el bien como para el mal. La verdadera Virtud es saber dominarla y canalizarla para el bien
Vale este fragmento de conversación para ayudar a entender:
Luke: ¿Es más fuerte el lado oscuro?
Yoda: No, no, no. Más rápido, más fácil, más seductor. 
Luke: ¿Pero cómo voy a distinguir el lado bueno del malo?
Yoda: Lo sabrás... cuando estés calmado, en paz, pasivo.     
Esto es fácil de ver, porque a quién no se le ha nublado el juicio por el enojo o la ira?


En un mundo de altísima tecnología (aunque supuestamente haya sido "hace mucho tiempo"), con la posibilidad de viajar a la velocidad de la luz o de construir armas que destruyen planetas, es muy curioso que los personajes más poderosos de la película utilicen espadas. Ta, sí, no son cualquier florete, son sables de luz, pero igual llama la atención.
Esto puede deberse a algunos o todos de estos factores:
-Las espadas recuerdan inconscientemente a los caballeros de brillante armadura, paladines de la justicia, y todas esas cosas buenas medievales. Rey Arturo, espada en la piedra, les suena, no?
-Que el más poderoso tenga el arma a priori menos eficaz (al menos en alcance) implica que el poder está en el que la porta y no en el arma en sí (virtud, o en este caso, la Fuerza)
-Las apariencias engañan, ni a priori ni a posteriori es la menos eficaz, y te corta al diome.

Además, este sable no es sólo el arma, sino que es una prueba en sí mismo, porque cuando el padawan (discípulo) asciende a caballero (o dama), se le pide que construya su propio sable, demostrando así su habilidad y su manejo de la Fuerza. Porque los Jedi, como bien dijo Mace Windu, "somos custodios de la paz, no soldados". Y yo diría que son más que eso, porque son prácticamente unos filósofos guerreros, por decirles de alguna manera, comparables con los Samurai (que curiosamente, tanto Jedi como Samurai son el singular y el plural) en Japón, la Orden del Temple en Europa o la escuela guerrera del Calmecac en América. Al igual que ellos, tienen su jerarquía y su código de honor, el cual rige sus vidas.

El código Jedi es este:
No hay emoción, hay paz.
No hay ignorancia, hay conocimiento.
No hay pasión, hay serenidad.
No hay muerte, está la Fuerza.
Hasta se podría decir que hay algo de Zen en la filosofía Jedi, como queda reflejado en esta frase de Yoda: "Debes des-aprender todo lo que has aprendido".
Hay una frase muy controversial del Ep II, no tanto porque no la dijo nadie (aparecía en los posters de promoción de la película) sino por su contenido:
"Un Jedi no debe conocer la Cólera. Ni el Odio. Ni el Amor."
Ta interesante, eh?
Yo les tiro un par de interpretaciones, y ustedes se manejan, lespa?
Obvio que lo sabroso de la frase es el final, con la parte de la cólera (el enojo, no la esposa de la enfermedad) nadie tiene problema. Una forma de verlo, la más Zen, (y también la más barata) sería que como los extremos son malos, y el Odio es malo, lo radicalmente opuesto al Odio sería el Amor, y por ende también sería malo. (yo avisé que era barata)
Sin embargo, la interpretación que yo le doy a esa frase es que el Jedi debe Amar pero no Enamorarse (pensé que explicaba la diferencia entre esos dos conceptos aq, pero no, así que quedará para otra), porque para ser un "custodio de la paz" inevitablemente se necesita una cuota de Amor, porque sino, qué motor los motiva entonces?
Yo creo que esa frase hace alusión al amor más terrenal, más pasajero, un amor por una persona, que sin lugar a dudas se termina traduciendo en confianza, la cual puede ser rota y llevar a la decepción y al sufrimiento. O el mismo amor puede llevar al miedo de perder dicho amor. Y como dice nuestro verde amigo:
"El Miedo es el camino al lado oscuro. El Miedo lleva al Enojo. El Enojo lleva al Odio. El Odio... lleva al Sufrimiento". 
Y suponemos que el sufrimiento lleva al lado oscuro.
 
Volviendo al tema los lightsabers, hay una cuestión interesante (al menos para mi) y harto discutido en las redes sociales, que es el tema de los colores de los sables:
-Los malos usan rojo, porque rojo es un color que siempre se lo vinculó con la guerra, con la violencia y con la pasión. Todos atributos dignos de un Sith (Sith = "Jedi Malo")
(sin embargo, como nada es absoluto, el rojo también representa la Voluntad, y en la película lo vimos cuando al final, Darth traiciona al emperador)
-Los buenos usan azul, relacionado con la justicia (desde la pluma de Maat en Egipto hasta Wikipedia). Incluso es un azul bastante claro, más tirando a celeste-blancuzco (sobre todo en Ep IV), entonces se lo podría relacionar con la pureza, de los primeros momentos.
-Pero Luke cuando "pasa de nivel" y se vuelve más salado (luego del entrenamiento y la lucha con su padre) también usa el verde, que simboliza el renacimiento y la paz. Sin mencionar además que verde=azul+amarillo. O sea que al verde se lo podría ver como un color más "avanzado" o complejo que el azul, porque tiene además un componente amarillo, que es fácilmente identificable con la luz, el Sol, etc.
Creo que el tema de los simbolismos de los colores es bastante para-racional o intuitivo, y por ende un poco discutible, por lo que trataré de poner ciertos ejemplos para ayudar a la intuición: Negro=Malo, Blanco=Bueno/Puro, Rojo=Pasión, etc..

Como decía antes, el camino del Jedi tiene distintos peldaños que ha de ir superando. Esta superación se da en base a salir victorioso de una guerra interior, consigo mismo. Yoda (que de verdad hablaba así de atravesado, no era un tema de traducción) hace mucho hincapié en esto durante el entrenamiento de Luke, estimando el valor de la paciencia, la serenidad, la confianza y la determinación. "Hacer o No Hacer, no hay Intentar". Pero donde queda más clara esta enseñanza, es cuando Luke tiene que entrar a la cueva del lado oscuro, y se le presenta su enemigo, que al vencerlo, muestra que tiene su propio rostro. Más claro echale Salus. 

La última enseñanza que me gustaría extraer de esa maravillosa saga, está relacionada con la Estrella de la Muerte. Primero, hay una frase que Darth Vader le dice al Gran Moff Tarkin que es bastante interesante (porque al final, son puras frases de los buenos, pero de los malos también se aprende):
"No estés demasiado orgulloso de este terror tecnológico que has construido. La habilidad de destruir un planeta es insignificante al lado del poder de la Fuerza"
Yo creo que no requiere mucha explicación, al menos no a esta altura del post...
De todas maneras, pese a lo que dijo Ani Con Máscara, la Estrella de la Muerte era un obstáculo bastante significativo para los Rebeldes, pero lo interesante es su manera de encararlo: no se escondieron hasta juntar un ejército de cientos y cientos de naves para ir a atacarla, sino que hicieron dos cosas muy importantes: primero, usar la astucia, encontrándole una alternativa poco ortodoxa, que el enemigo nunca se hubiera esperado. Segundo, atacaron al problema en la raíz, yendo a lo medular, lo mismo hizo Alejandro Magno cuando tuvo la oportunidad de enfrentarse en batalla a su gran enemigo Darío, que se atravesó líneas y líneas de tropas enemigas para batirse directamente con él, sabiendo que si él caía, todo el ejército se desmoralizaría y terminaría cayendo también. 
Estos dos encares, que viéndolos en el ejemplo de Alexandros hasta podría considerárseles opuestos, realmente son una buena enseñanza de cómo hay que encarar los problemas que la vida nos presenta, los cuales a veces parecen más grandes de lo que son realmente, pero dudamos, nos acobardamos, y perdemos así tiempo u oportunidades (que son cristalizaciones del tiempo), lo cual no nos permite avanzar.

Y si no avanzamos, nunca vamos a poder dejar de ser padawans, entonces nunca podremos construir nuestro propio sable de luz, para por fin poder ir a la feria de Tristán Narvaja sin perder media hora para llegar de 18 a Colonia.

Que la Fuerza los acompañe!
  
Miliv out



jueves, 31 de julio de 2014

Romantico vs Stalker

Bueno, ya he post-ergado este post demasiado, así que veremos qué sale.
(Lo gracioso que ese renglón lo escribí hace más de un mes, y es lo único que tenía hasta ahora...)


Primero que nada, qué entendemos en las oficinas de DadoDeTres por 'stalker'?

Un stalker literalmente sería un acechador, una suerte de persona obsesiva, probablemente además un acosador, que sigue enfermizamente a otra persona, de manera física o virtual. Sus acciones suelen ser consideradas 'creepy' (que sería algo que genera rechazo, miedo, asco, como una araña caminándote por el brazo).
Una vez leí que stalkear es cuando dos personas van juntos de caminata romántica, pero sólo uno de ellos lo sabe...
Vale aclarar que más allá de la connotación negativa, es un término que puede ser utilizado en un rango muy amplio, llegando hasta utilizarse con el pobre diablo exageradamente tímido que se enamora de una muchacha pero nunca pudo siquiera dirigirle la palabra.


Dejando de lado la terminología aburrida (para algunos), quisiera que me acompañes, estimado lector, en un breve viaje en el tiempo. Marty, seteá el DeLorean para el año 1750...

Hace unos 250 años, no había ni telégrafo ni electricidad, mucho menos facebook o celulares. Las maneras de comunicarse entre las personas eran muy escasas: o bien lo hacías en persona, o bien te escribías cartas. En esta época, no era raro que un Robert de Los Angeles, California, haya conocido en unas vacaciones a Linda, que venía de Salt Lake City, Utah. Robert y Linda salen un par de veces, se caen bien y luego intercambian direcciones para seguirse escribiendo. Unos meses después de carta va, carta viene, Robert y Linda se enamoran, y él decide mudar su zapatería a la ciudad de su amada. Una historia bastante típica.
Ahora veamos el caso de Jason, quien habitualmente va a comprar a la ferretería donde la simpática Dorothy lo atiende siempre con una sonrisa. Un 4 de Julio, Jason junta coraje y se da una vuelta por la ferretería a la hora que está cerrando, para cruzarse con Dorothy, y así decirle de ir a ver los bailes y los músicos.
Dos historias perfectamente comunes y silvester stalones. 


Ahora pidámosle a McFly que nos retorne a nuestro 2014, y veamos las mismas historias, aggiornadas a nuestra era. Dos muchachos que se conocen por facebook, por ser amigos de amigos, empiezan a chatear, intercambian cuentas de skype y hacen videollamadas durante unos meses, se enamoran, y uno decide mudarse a la ciudad donde vive el otro. Aquí saltan los jueces de la moral, alegando lo demencial que es conocer alguien por internet, diciendo que esa muchachita que ves por la webcam es en realidad un gordo en silla de ruedas, etc etc.

O un muchacho que moviendo sus contactos no pudo conseguir ni el cel ni el facebook de la muchacha del abitab que tanto le gusta, un día se aparece de la nada cuando ella se está yendo de noche del trabajo, y la invita a tomar algo. Claramente el muchacho es un stalker, dice nuestra sociedad actual. 

Hubo un momento en la historia en el que hubo una ruptura, y muchas cosas pasaron de ser gestos lindos o hasta románticos, a ser tomados como cursis, cuando no directamente mal vistos, obsesivos, creepys, etc.
Por ejemplo, te gusta una chica, que habitualmente usa el mismo perfume. Ese perfume lo conoces de memoria, podes sentirlo incluso antes de verla. Un día, conoces a otra muchacha que usa el mismo perfume, y le preguntás cuál es, cosa de tener ese dato ahí, gatillado, no vaya ser cosa que se dé la oportunidad (por ejemplo, en un detestable "amigo invisible") para poder regalarle esa fragancia que tanto le gusta a ella y a vos también.
Romántico o Stalker? 
Mandá SMS y votá!

No voy a caer tan bajo de poner el ejemplo de las serenatas, porque creo que eso siempre fue, es, y será cursi. En especial si son mariachis.

De todas maneras, reconozco que la línea divisoria no siempre está muy clara, que hay mucha subjetividad y que hay mucha gente muy mal de la cabeza.
Sería ideal poder decir siempre las cosas de frente, sin miedos, timideces ni reparos sobre las consecuencias, pero eso es muy difícil, entonces las personas demostramos las cosas con actos. Lo cual desde cierto punto de vista es mejor, porque mentir y hablar lo que el otro quiere escuchar es algo que se entrena. Mentir con las acciones es mucho más difícil. Por eso hay muchos gestos que dicen "me interesas", "pensé en ti", "me preocupo por ti"... y a buen entendedor, sobran palabras...


Por último, quiero cerrar con el comic # 162 de una página fantástica como es www.xkcd.com, que me hace plantear de nuevo la pregunta: Creepy o Romántica?
-¿Qué estás haciendo?
-Dando vueltas en sentido anti-horario. Cada vuelta le roba momento angular al planeta. Enlentenciendo apenitas su rotación. Alargando la noche, postergando el amanecer. Dándome un poquitito más de tiempo, aquí, contigo.



martes, 25 de febrero de 2014

La Excepción que confirma la Regla

Esta frase, habitualmente escuchada en Uruguay (lo aclaro porque este blog es internacional) ha sido fuente de incesantes frustraciones hacia mi persona. En repetidas ocasiones, han usado en mi contra este vil argumento, que suena tan verdad, que da rabia, porque si uno lo piensa, no tiene sentido, ningún sentido. Y muchas veces ha sucedido que uno convencido de su postura intenta discutir al respecto, pero choca contra esta máxima divina, este axioma inventado por vaya uno a saber quién, en tiempos inmemoriales. 
Hace unos días, charlando con Fer (algunos recordarán su pasaje por Dado de Tres en el post sobre los bondis) me comparte su odio por tal frase, pero me da algo mucho más valioso que el hecho de no sentirme solo en esta cruzada: me dice que investigó, y que esta frase está MAL TRADUCIDA.
Sí! Está MAL! Todos los que la usaron para ganarme discusiones, PERDIERON! GILES! VAMO PEÑAROL!!!!!!!!!

Así pues, resulta que la solución a nuestras penurias estuvo siempre bajo nuestras narices, es decir, en Wikipedia. Aquí (quién sabe desde hace cuánto) explica que esta frase deriva del latin "exceptio probat regulam in casibus non exceptis" lo cual se traduce como "la excepción confirma la regla en los casos no exceptuados". Esto, que parece una redundancia tonta, está bien explicado en el ejemplo de Wikipedia: "Prohibido aparcar los domingos" (la excepción) implica que se puede aparcar el resto de la semana (la regla).

De todas maneras, no deja de ser una terminología del mundillo jurídico, el cual, oh casualidad, ya desde la época antigua se contradice con el mundillo lógico (del cual lamentablemente tengo puesta la camiseta). Porque eso implica que el domingo no se puede aparcar. Y punto. No dice que el lunes se pueda, o que no se pueda, o que se pueda sólo en horario de oficina. Uno infiere eso, porque es la información más útil, pero a nivel de "Sócrates es Hombre entonces Sócrates no es marciano", no nos da ninguna información adicional concreta.
Así que ahora pueden ir a tocarle timbre a todas esas personas que alguna vez les ganaron una discusión con este argumento barato, palmearles en la espalda y hacerles esto:
Ta, me aburrí de intentar sacarle ese borde blanco, así que se imprime...
EDIT: Pude, gracias tio!
Bastante que recuperé ese emoticon que tanto aprecio
Miliv out

domingo, 30 de junio de 2013

Drogas - ¿Regulación?

Una vez más, el staff de Dado de Tres se complace en recibir un post invitado. En esta ocasión, mi querida amiga Vicky Jorge comparte con nosotros un trabajo que realizó para su facultad, con el cual uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo, pero que sin duda abre la cancha para la reflexión.


El tema que desarrollaré para este trabajo es el de la “internación compulsiva” de los adictos a la pasta base. Hay varias preguntas que se me presentan al leer esta noticia, primeramente me cuestiono qué busca realmente la implementación de esta propuesta, y del por qué surge. Es decir ¿busca atender una problemática real, ficticia o una conjunción maquiavélica de ambas?, ¿cuáles son las razones que han llevado a pensar en tal “solución”?, ¿es en todo caso una “solución”? ¿a qué precisamente?. 
Parecemos atender a una solución para un problema al cual personalmente cuestiono que sea tal. Es decir, por supuesto no pretenderé que el consumo de pasta base no existe, pero me pregunto si cuando se busca hacer algo al respecto, se busca “arreglar” un problema en verdad. No sería más serio preguntarse acaso ¿si el consumo de pasta base es un problema en sí mismo? Según la televisión me atrevería a decir que sí, pero justamente por esto es que pienso que no. ¿No valdría la pena repensar críticamente lo que realmente se busca controlar?. Por qué este control es “necesario”, y si así lo fuera, por qué es más urgente que otros, por qué nos preocupa este consumo en particular, por qué no discutimos el consumo de alcohol (el cual se menciona, pero que de hecho ya está legislado y el cual ocasiona muchas más muertes por ejemplo en accidentes de transito). 
¿Podría quizás derivarse en que nos interesa o nos preocupa el consumo compulsivo en general? O si se consumen bienes lícitos o no tanto, pero que devienen en la mantención de la producción entonces no es un problema. Por ejemplo, en el ámbito de las producciones publicitarias es sabido que el consumo de cocaína es la norma (basta pensar en que son 20 horas de trabajo de corrido o más, para darse cuenta) sin embargo no imagino a la policía irrumpiendo en un rodaje para internar compulsivamente a nadie, es acaso que el consumidor de pasta base al serlo deja de ser capaz de otro consumo no tan “repudiable” y claro productivo. El decir por ejemplo que lo que se busca es que la persona bajo la influencia de esta droga no lastime a nadie ni a si mismo, ¿es real?. La agresividad es por tanto propia sólo, o especialmente de estos consumidores, o más aún deviene de este consumo, o el consumo al fin y al cabo es producto de la frustración por ejemplo de vivir en una sociedad de “consumo” en donde el propio está acotado por razones exteriores, impensables de modificar. ¿Nos interesa realmente tanto el “otro”? ¿Nos quita el sueño que no se haga daño? ¿Que sea feliz? ¿Internar compulsivamente supone entonces erradicar la cuestión que lleva a las personas a consumir en primera instancia? ¿Qué se castiga aquí?. Será acaso el consumo de drogas, o más bien, el consumo de cierta droga, llevada adelante por cierta población (me atrevo a decir: pobre) que no tiene medios para consumir otra más “elegante”; que no tiene posibilidad de conseguir una receta verde; que no asiste a Facultad y entonces el fumar marihuana no atiende al ocio sano o al descanso del estudio, sino a la consumación de su perversión. Para esclarecer esta problemática considero a autores, que a mi entender pueden ser o bien complementarios entre sí, o bien para con la temática. 
En primera instancia pienso en Giorgio Agamben y su teoría sobre el estado de excepción, es decir un estado en donde prima el hecho político por sobre lo jurídico. Donde se deja de lado la constitucionalidad y se da paso a medidas de emergencia que avasallan el derecho público y las libertades personales, claro que con el supuesto fin de un mayor bien común. Aquí se me presentan varios disparadores, por un lado, cómo en lo discursivo se plantea este tipo de medidas (y este caso no es la excepción), como un bien común, y sobre todo un bien para aquél al que de hecho se va a avasallar, lo más terrible de esto, es que no genere una inmediata subversión al respecto e incluso que haya personas que crean que tal acción sólo busca lo que dice buscar. Esto nos habla de cómo (citando el teorema de Thomas), “si creemos que las situaciones son tales, éstas son reales en sus consecuencias”. Y de cómo el momento en que surgen tales proposiciones no es azaroso, sino que al contrario es mentado y tiene una vasta amortiguación de internalización del control, que permite que se aplique sin mayor revuelo. Es incluso reclamada tal intervención por los conciudadanos que se sienten (no sin un buen y efectivo trabajo de marketing) amenazados por estos consumidores. Es increíble como además la elección de la terminología usada (“internación compulsiva”) reafirma aún más tal situación, pues se reafirma en sí misma. Hay una parte del texto en que refiere a que la elección de la terminología jamás es neutral, y a esto es que me refiero, se encadenan y refuerzan la serie de concepciones de las que parte; lo compulsivo hace referencia a algo irresistible, obsesivo, y por tanto negativo, malo, feo, y la internación viene a quitar esto peligroso, perjudicial, de la vía pública, para que nosotros, ciudadanos de bien, que nada tenemos que ver con estos enfermos sociales, podamos estar tranquilos. ¿No es esta, una distinguida forma de hacer “desaparceer”, de eliminar físicamente (aunque sea de forma intermitente) a aquellos que no se integran de forma “saludable” al resto de la sociedad? 
Es un sentimiento de extrañeza tal que se despierta en el común de la sociedad a estas cuestiones, que el vernos en tal situación nos resulta imposible, y esto opera como otro refuerzo para la aceptación de tales medidas, en la incapacidad de vernos como reflejo del otro, perdemos toda posibilidad de empatía y (auto)crítica. 
Cabe reflexionar acerca de qué cualidades cumplen aquellos a los que podrían identificarse como posibles consumidores, es oportuno pensar por dónde se buscaría a los mismos, por dónde las autoridades pertinentes (pero temo no adecuadas) harán sus rondas, qué lugares se elegirán, que personas se distinguirán o mejor dicho, se discriminarán. A este respecto, primeramente considero que Anibal Quijano puede resultar esclarecedor. Este autor si bien parte de la contraposición epistemológica con el anterior, ya que pretende romper con el eurocentrismo, entendido como una forma hegemónica de concebir la realidad y por tanto la teoría, creo que puede colaborar a desentrañar lo que lleva a la legitimación de la discriminación de ciertas personas en tanto portadoras de ciertos atributos biológicos o construidos histórica y culturalmente. Quijano parte de la idea de colonialidad, es decir de cómo a partir de la colonización y luego con la colonia misma, el europeo se apoderó de toda producción y fuente de poder, y se impuso al habitante americano a través de matanzas y arrasamientos de toda cultura nativa, deviniendo en una dominación no sólo física sino también ideológica-cultural, que propendió a naturalizar más y más tal dominación, de forma de entrar en una especie de loop de fortalecimiento y reproducción de concepciones de sumisión, dominación que se arrastran hasta el día de hoy. Resulta presumible que los lugares a los cuales se irá en busca de consumidores de pasta base serán barrios con poblaciones de bajos recursos, pero lo que resulta curioso, es que aquellos comandados a tal trabajo, es decir los policías, seguramente compartan la zona de residencia con los mismos, es decir objetivamente comparten un espacio en la estructura social, pero sin embargo no lo perciben así. 
“No por acaso, mantener, exasperar entre los explotados/dominados la percepción de esas diferenciadas situaciones, en relación con el trabajo, la raza y el género, ha sido y es un medio extremamente eficaz de los capitalistas para mantener el control del poder.” (Quijano, 2000). 
 La “internación compulsiva” atenta contra la propia voluntad, somete al cuerpo, y es aquí donde se define, según el autor, la relación de poder. 
Otro autor que creo opera en la misma línea que el primero, el cual incluso éste retoma, al menos en el entendido del avance del poder sobre la vida de las personas, es Michel Foucault. El autor plantea la idea del biopoder que se contrapone a la de poder del soberano, en éste último el soberano dejaba vivir y hacía morir, en tanto que el biopoder consiste en hacer vivir y dejar morir. Es decir, hay un control absoluto sobre la vida, y sobre cómo esta debe desarrollarse a través de la biopolítica. Todo pasa por la lógica biologisista. La sociedad a la que nos enfrentamos según el autor es a una sociedad de normalización es decir una sociedad donde el individuo se disciplina con centro en el cuerpo para volverlo útil y dócil, favoreciendo su individualización; y por otro lado regulando a la población. La disciplina y la regulación se estimulan y refuerzan mutuamente. La temática planteada da cuenta perfecta de este concepto. Al controlarse el consumo de pasta base, no se pretende controlar simplemente el mero consumo, sino los aspectos de la vida que el mismo afecta, pero no en el entendido altruista de velar por la salud de la ciudadanía, sino en términos de costos económicos, ya sea porque el consumidor de pasta base no produce todo lo que podría (como si produce el cocainómano que maneja una productora), o bien por los costos que significa el tratamiento que pueda precisar (que si consume pasta base, de seguro no podrá costear por sí sólo). Es así que el poder se manifiesta, en la regulación del comportamiento humano, de la vitalidad. La muerte en contra-parte supone el fin del poder. En extremo, no se muere cuando se quiere, sino cuando ya no hay nada productivo que ofrecer. La muerte es lo único que escapa al dominio del poder, la dominación termina con la muerte, la liberación empieza con la muerte. Siguiendo al autor podríamos decir que estos consumidores, implican para la sociedad un peligro biológico, son aquello que representa lo enfermo, lo violento, una amenaza para la subsistencia del otro no consumidor, no adicto, no compulsivo. Lo que permite la posibilidad de la muerte (no necesariamente física, si no política, social) es el racismo, pues éste discrimina a los seres humanos en base a ciertos atributos que contienen en sí mismos cargas valorativas que los hacen dignos o no, buenos o no, útiles o no, en fin, merecedores de su vitalidad, o mas bien decisores del fin de ésta. 
“Lo que hace la especificidad del racismo moderno no está ligado con mentalidades, con ideologías, con mentiras del poder, sino más bien con la técnica del poder, con la tecnología del poder. (...) El racismo esta pues ligado con el funcionamiento de un estado que esta obligado a valerse de la raza, de la eliminación de las razas o de la purificación de la raza para ejercer su poder soberano. El funcionamiento, a través del biopoder, del viejo poder soberano del derecho de muerte, implica el funcionamiento, la instauración y la activación del racismo.” (Foucault, 1976). 
Por último un autor que considero adecuado es Gilles Deleuze el cual profundiza a Foucault en “Posdata sobre las sociedades de control”. Retomando la idea de lugares de encierro de Foucault y planteando el hecho de que éstos se encuentran en crisis, una crisis real que da cuenta del agotamiento de la sociedad disciplinaria, es que plantea un pasaje a la sociedad de control. Esta sociedad de control contiene en si misma a la sociedad disciplinaria, contiene su estática, sus moldes pero va mas allá consistiendo en modulaciones como un molde auto deformante. Lo puntual se cambia por lo lineal, es decir se asiste a un proceso continuo de control. Es esta continuidad la que nos lleva a la (auto)deformación, al propio condicionamiento que produce y reproduce el control (auto)impuesto. Mientras antes existía una relación individuo-masa determinada por la firma del individuo y un número que lo posicionaba en esa masa; ahora nos encontramos en una sociedad de “dividuos” y las masas se han vuelto en datos, mercados, estadísticas. Se prima entonces lo cuantitativo por sobre lo cualitativo, el significado se diluye, se genera un vacío conceptual que imposibilita toda critica. Me hace pensar a las personas como tomadores de opiniones ajenas que ni siquiera tienen una clara consistencia interna. Pienso en el marco contextual en el que se propone este tema, y me pregunto a qué intereses corresponde la “opinión publica” al respecto y de como esta se creó y se expandió sin mayor recelo. Es sólo cuestionando profundamente los cimientos sobre los que se erigen los controles sociales, que se podrá desentrañar a qué fines reales estos promueven. Es indispensable repensar todo planteamiento incluyéndose a uno mismo ya sea en el ámbito social más general, comunitario, académico, etc. Solo así los sustantivo de las medidas de control será visible y factible de volverse en anti-control.



Victoria Jorge es estudiante de Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR.