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jueves, 24 de octubre de 2019

El enojo

Es increíble que haya pasado casi un año entre éste y el anterior post. 
Increíble no sé para quién, porque con mi pelotudez característica para escribir, no puede ser novedad para nadie. Es más, seguro alguno apostó a que iba a pasar más de un año y perdió en la hora. Pagaba 10 a 1, ya que éste fue el impasse más largo de la historia de DadoDeTres.

He vuelto a las canchas blogueras para divagar un poco sobre un tema del que vengo reflexionando bastante en las últimas semanas: el enojo (y con este título, de qué joraca iba a ser, no?)


Por más que es una afirmación medio discutible, se ha vuelto una especie de costumbre repetir que si uno dedica 10.000 horas a algo se convierte en experto en ese algo. Es por eso que me siento capacitado para hablar de este tema, porque esa cantidad de horas de estar enojado las pasé hace ya varios años. Mi padre siempre cuenta que en el sanatorio, después de nacer, llegué a pelarme la nariz de hacer tanto berrinche y refregármela contra la cuna. 8 horas de nacido, 8 horas enojado. Vayan llevando, giles.


Ser calentón es más que un rasgo, no es como ser alto o  bajo  en vías de desarrollo, ser calentón es una forma de vida. A veces es solitaria e incomprendida, como cuando vas a una tienda a devolver un pantalón que te quedó mal y no hay otro talle en ese color, y en otro color sale literalmente el triple, y las vendedoras no sólo no te pueden devolver la plata (está tan mal visto devolver plata en este país que debe ser inconstitucional) sino que tampoco te pueden hacer un vale... Un vale, que te obliga a seguirles comprando a ellos. Entonces te entra como una mezcla de cosquilleo y temblor, en la panza, en las manos, unas ganas irrefrenables de sacarle el brazo a un maniquí y empezar a romper todo el local, con la banda sonora de algunos peludos gritones de fondo. Y de repente mirás alrededor y te sentís completamente solo: ves una pareja comprándole un buzo al padre de uno de ellos, a una adolescente buscando una campera, los tres mirándote sin entender, como si acabaras de entrar al baño del sexo opuesto. A eso, sumale la cara de las vendedoras, totalmente impávidas, repasando de memoria las dos opciones pelotudas que les enseñan a aplicar en el caso 2.1.a - Devolución de prenda comprada por la web.

Por suerte mis amigos calentones, hay dos instancias de la vida donde podemos ir a sentirnos como en casa, puteando sin ton ni son, a babor y a estribor, y siendo puteado con el mismo amor: el tránsito y el estadio. 
Pero son puteadas casi por compromiso, que descargan pero a la vez nos calientan más, son como un círculo vicioso medio raro e inútil. Todo lo contrario a cuando uno está sólo y, por ejemplo, se pega en el dedo chico del pie con la pata de la mesa. Qué lindo que es ahí largar una buena puteada, bien salpimentada de res y recontras y sufijos -ísima, espolvoreada con algún que otro recontramil. Y ni te digo un requetemil, es como abrir el vino gran reserva de 14 años de los condimentos de puteada. O como dice mi abuela: "¿para qué sirve la raíz cuadrada? Yo nunca la usé para más nada que para putear".

Dicho todo esto parece una apología a la calentura, pero no va por ahí la cuestión. Simplemente me gusta este tema tan presente en la idiosincracia uruguaya, porque somos así, amargos/ados. No en vano se acuñó la frase "triste como uruguayo contento".
Reconozco también que me gusta hacer calentar a la gente. No sé bien por qué. Quizás porque el que está caliente es como el borracho, que dice incoherencias, pero a la vez, dice la verdad más pura, sin ningún tipo de filtro. O simplemente porque es divertido, probablemente por eso. Y si no se calentó, decirle: "ta, contigo no se puede hablar, ya te calentaste", y así como en la escena de Matriz de No te preocupes por el jarrón, listo, lo hiciste calentar. 
Y luego de que está caliente, decirle que no se caliente. Eso, curiosamente, hay gente que todavía no entendió ni un poco de este tema, que cree que puede llegar surtir el efecto deseado.


Hablando un poco más en serio, me parece curioso que los calentones decimos que somos así porque sí, porque somos así, y no nos preguntes más que nos estás haciendo calentar. Pero en realidad estoy en desacuerdo con eso, no somos así. Cuando me refería a que es una forma de vida, me refiero a que es una forma de actuar y no una forma de ser. A veces es sólo una reacción, ante la presencia de una situación que nos sobrepasa, que demuestra nuestra impotencia, nos calentamos. Otros sienten miedo. Son simples reacciones automáticas, en algunos casos, las únicas que tenemos o que nos sentimos cómodos de tener. Me hace acordar a eso de que cuando sólo tenemos un martillo, todos nuestros problemas parecen clavos.

Y siendo así, algo automático, algo reactivo, es algo que podemos cambiar. Creo que cuando el Gran Maestro de Vida, el Dr. Gregorio Casa, dijo que la gente no cambia, intuyo a que se refería a que la gente no cambia eso, su parte más esencial, su forma de ser. Porque sí creo que se puede cambiar la forma de actuar, porque muchas veces son costumbres, hábitos que nos agarramos más o menos inconscientemente, pero que pueden ser sustituidos por otros mejores. A veces los adoptamos de maneras tan tontas que nos sorprenden. A mi me pasó con algo muy identificable, que por hacerle burla a nuestro perro, que es muy rezongón y muchas veces hace como un resoplido, terminé usando ese mismo resoplido para expresar mi propio enojo. (Ya estoy sintiendo esa sensación de soledad de nuevo... esperen chicos, no se vayan...)

Volviendo a que el calentón "es así", creo que es una simple justificación, porque es mucho más fácil decir eso y seguir igual, que hacer un real esfuerzo por cambiarlo. 
Porque ahí está la clave, hacer el esfuerzo, escarbar adentro de uno mismo para identificar los gatillos que disparan nuestro enojo. Y no sólo identificarlos, sino entenderlos, descifrarlos, para luego, con otro esfuerzo aún mayor, tenerlos monitoreados para poder desactivarlos apenas se disparan, o incluso antes.
Por ejemplo, si nos ponemos a pensar un poco en las cosas que nos enojan, apuesto que la mayoría están relacionadas a cosas externas; a expectativas que tenemos del entorno que no se adecúan a cómo nosotros consideramos que deben ser las cosas: las políticas de cambio de pantalones de Columbia, la manera de manejar del prójimo, a quién (uno que no fui yo) se le ocurre poner esta mesa ahí y encima hacerle (otro que tampoco fui yo) las patas tan filosas, lrpm. 
Es bastante egocéntrico todo esto, ¿no?
Ojo, no lo estoy diciendo como algo negativo, ni como esas autoayudas baratas que te dicen que el problema está en vos, sino como un hecho: sentimos una gran estima por nuestra propia opinión y concepción del mundo. Y eso me parece bien, en su justa medida, si podemos argumentar dicha opinión y si podemos evitar que las opiniones ajenas nos hagan calentar. Porque, spoiler alert, el mundo está lleno de gente, la cual prácticamente ninguna piensa como nosotros. Y por más que nuestra opinión sea tan importante (para nosotros), tampoco somos el centro del universo conocido. Entonces o la empezamos a bancar, o hacemos usufructo de esa parcela en la Luna que compramos por apenas 20 dólares.


Me lleve un muy grato resultado cuando un día decidí invertir toda mi energía en prestar atención a este tema, a vivir cada minuto con la consciencia de evaluar mis acciones, mi entorno, y de hacer un gran esfuerzo por no calentarme por nada, o hacerlo durante el tiempo más breve posible, o sólo por aquellas cosas que realmente valen la pena.

Eso último fue una afirmación capciosa (¿nunca habían escuchado? yo tampoco), porque en realidad, ¿por qué cosas vale la pena calentarse, realmente?
Sé que están pensando en varias cosas, pero cambio el énfasis entonces, vale la pena ¿calentarse(cómo me cuesta abrir los signos de interrogación, nunca sé dónde arranca la pregunta) ¿No hay algún otro sentimiento un poco mejor? 
No me digan deprimirse u otro de esos sabores "poco habilitadores" (como les gusta decir a los psicólogos) del enojo, sino uno igual de enérgico, pero más útil.

No era una pregunta retórica, ni capciosa, ni nada, era real. 
Y la dejo picando porque ya es tarde...

Para cerrar, recauchuto un chiste tan viejo como tremendo, que casualmente está relacionado a este tema:
-¿Hola?
-Hola, ¿se encuentla el señol Li?
-No, él está en Ohio.

-¿¿Comigo??

Miliv out

martes, 30 de enero de 2018

Las Falacias y los Prejuicios

Antes de comenzar con este post, atrevidamente me la voy a tirar de gordo-Patrick-Rothfuss (que total, mi frecuencia de escritura ya se asemeja a la suya) y voy a contar un cuento:

Una noche de miércoles -el día, no el adjetivo- encuentra a Marcos junto con su novia, hermana y cuñado jugando unas partidas de pool en un boliche que abrió hace unas semanas. Esta noche lo atiende sólo el dueño, porque los miércoles de invierno suelen ser poco concurridos. Como siempre pasa en Uruguay, en los comienzos de todo nuevo emprendimiento, suele verse un esfuerzo extra por hacer las cosas bien, así como cuando los Ubers convidaban con caramelos a los pasajeros: el primer mes, máximo. Es por eso que el dueño está demostrando una amabilidad que parece forzada incluso, pero que no llega a molestar, intentando generarse una clientela. En su boliche esta noche hay sólo dos mesas ocupadas, la de Marcos y flia, y la de un grupito de 4 o 5 adolescentes, de veintipocos años. 
En determinado momento el mentado grupito empieza a alborotarse, probablemente por los efectos del alcohol sazonados con la emoción del juego. Gritan, chiflan, en fin, lo típico de un grupo. Nuestro reciente entrepreneur, que por ignorar su verdadero nombre le llamaremos "el Gordo", considera que el alboroto ya es demasiado para ser un miércoles a las 11 de la noche y decide hablar con la muchachada para que se calme un poco. Toda agrupación de guachaje siempre tiene un vocero, que no necesariamente es el líder, a veces es simplemente el más borracho o el más cancherito. En este caso, el que le contestó parecía cumplir los tres roles. 
"Eh, ¿qué pasa? Nosotros no estamos jodiendo a nadie."
"Están gritando y chiflando." contesta el Gordo. "Les voy a pedir que se callen un poco."
"¡Yo no me callo nada!" retruca el cancherito. "¡A mi ni mi padre me manda callar!"


Ahora dejemos el cuento de lado por unos minutos, ya nos remitiremos a él.
Ah, sí, llamé "gordo" a dos personas y el post todavía ni empezó. No empiecen con eso, porque si fuera más negro que gordo le diría negro, si fuera más nabo que negro/gordo le diría nabo, etc.
Volviendo a lo nuestro, no sé en qué piensan ustedes cuando leen la palabra falacia, pero en mi caso, se ve que o bien estaba muy distraído en las clases de filosofía del liceo, o la profesora no supo hacerme llegar lo suficientemente bien este concepto, porque la única idea que tengo, es de algo “falso”.
Leyendo un poco la definición de Falacia en Wikipedia, tampoco estoy tan errado. Pero descubro también que son mucho más que eso. Son una suerte de herramientas, para detectar argumentos falsos. 
En un mundo en el que vivimos discutiendo por todo, en el que constantemente nos tratan de vender prácticamente todo, desde una persona (como un político) hasta una pasta de dientes, este tipo de herramientas se vuelven útiles, por no decir indispensables.
El artículo de Wikipedia tiene una lista de muchas falacias distintas, algunas más útiles, como la Falacia del hombre de paja (que además tiene un nombre curioso) o la Falacia ecológica (cuyo nombre no tiene nada que ver con la ecología) y otras un tanto tontas por lo obvias, como la Apelación a la pobreza.

Quizás en un futuro escriba algún post profundizando sobre este tema (muy probablemente no), en éste simplemente quería presentar a las Falacias y compararlas con algo que no tiene tanto que ver, pero que me parece una herramienta casi tan útil y opuesta: los Prejuicios.

El mundo se está volviendo tan -como diría el gran Sabina- unisex, tan políticamente correcto, que los prejuicios últimamente están muy mal vistos. Pero como decía anteriormente, son una herramienta, la cual podemos usar bien o mal. Su etimología ya nos demuestra su funcionalidad: pre-juicio, pre-juzgar, hacer un juicio de valor inicial, preliminar, sin tener aún todas las variables.
Imaginemos ahora que vamos de noche, caminando por la calle sin nadie, por una zona mal iluminada, y de repente vemos a media cuadra dos figuras con unos championes que valen más que nuestro iPhone, fumando algo que no parece ser tabaco, hablándose a los gritos entre ellos, tratándose mutuamente de Ñeri. ¿Qué hacemos en ese momento? ¿Checkeamos Facebook desde nuestro iPhone con el brillo al 80%, o tratamos de cruzar ligerito, tratando de pasar desapercibidos?
Al que eligió lo primero, creo que puede ir yendo a buscar su iPhone a la feria de Piedras Blancas.
Al que eligió lo segundo, lo felicito, acaba de usar un Prejuicio sin ganar puntos del lado oscuro.

Volviendo a las falacias, que son herramientas con buen marketing, que parecen ser siempre "buenas", me gustaría llamar al estrado al Argumento_ad_hominem, que en resumidas cuentas, dice que está mal tildar un argumento de verdadero o falso, sólo evaluando quién lo emite. A priori suena razonable, ambas cosas (argumento y argumentador) deberían ser independientes. 
Ahora, ¿se acuerdan del cancherito de nuestro cuento? ¿Cuál es la probabilidad de que la siguiente frase, luego de "a mi ni mi padre me manda callar", no sea una reverenda estupidez? Desde mi punto de vista, muy baja...

Por eso padres, siempre recuerden, si su hijo está diciendo estupideces, por favor mándelo callar...

Miliv out

PS: Gracias @diegotuz por el siguiente cuadro-resumen:




miércoles, 24 de agosto de 2016

Sentarse a pensar

¿Se acuerdan del penúltimo post, sobre la Amistad? Recién acabo de darme cuenta de dos cosas relacionadas con él, la primera, ¡que lo escribí hace 6 meses! Pensé que había sido hace mucho menos... 
¿No les pareció como mucho más exagerado escrito así, bien, con ambos signos de exclamación?
Y la segunda, que fue el post #50 del blog. No es el 100 pero es medio importante igual, ¿no? Supongo que con eso puedo seguir justificando por qué me costó tanto escribirlo.

Hoy en día es muy habitual (por no decir, es casi imposible zafar de) escuchar y leer en las redes morales todo tipo de juzgaciones (no se gasten en buscarla, no existe; me avisan por la cucaracha que sería "juicios" la palabra correcta, pero no me gusta) acerca de cómo la gente invierte su tiempo. Quizás justo en este momento sea aún más patente porque el mundo se dividió en dos bandos gracias a esa famosísima aplicación llamada PokemonGo. Yo particularmente, por ser constante en mi ser-contra, pertenezco a un tercer bando que no consume pokemonses pero está a favor de su consumo. Pero este creerse moralmente superior al prójimo por hacer o dejar de hacer tal o cual cosa es más viejo que frotarse las manos para calentarlas, lo que ha cambiado son las cosas con las cuales juzgar. Creo que de todas, mi predilecta es mentón a más de 90º + cabeza ligeramente girada a un lado + ojos 75% cerrados + casi imperceptible vibración de la cabeza en forma de negación + frase "Yo no miro televisión", el "yo" con una dignidad imperial y el "televisión" dicho con desprecio, como si estuviera masticando chicle de pelusa. No voy a explicar de nuevo que la televisión es una herramienta, un medio de acceso, no un fin valuable en sí mismo, porque medio que ya lo hice acá.

Sin embargo, pese a estar atento a esos juicios (ta, cedí a la presión social) de valor que abundan, hace poco caí en algo un poco parecido y luego me di cuenta de mi boludez. Estaba quedándose mi suegro en casa y lo veo sentado en una silla en el cuarto, haciendo nada. Enseguida el enfermito de la productividad que tengo dentro se puso nervioso y pensó: "Pobre, qué aburrimiento que debe tener. ¿Por qué no va al living y se pone a ver la tele aunque sea?"
Como si el simple hecho de estar sentado pensando, reflexionando, descansando, disfrutando de una pequeña licencia de su mujer (suegra, es broma, te queremos!) no fuera suficiente, y tuviera que estar haciendo Algo. Creo que esa estupidez que me atacó, me debe pasar en muchos otros aspectos en los que aún no me he dado cuenta, porque esta pequeña cosa creo que es la gran causante del stress con el que vivimos cotidianamente, como un tatuaje que nos hicimos de guachos y ya no sabemos ni por qué está ahí. Esa vertiginosidad por la vertiginosidad en sí (como curré puntos de Scrabble ahí, eh?) que no tiene sentido, ese andar a mil por la calle, para llegar rápido a casa, para luego...?, ese dejar la radio o la tele de fondo para "que haga ruido" y nos haga un poco de "compañía"... será que no queremos frenar un poco a estar un rato con nosotros mismos? será que todos nos comimos este verso de la productividad, y si un día estamos tranquilos nos sentimos que estamos desperdiciando valiosísimo tiempo que nunca más recuperaremos, porque nunca beberemos la misma agua del mismo río, bla bla?

Si quieren quedarse pensando, tengo una silla en el cuarto...

Miliv out



viernes, 17 de junio de 2016

Sin título

Voy a escribir algo que quizás por momentos no sea políticamente correcto, porque sinceramente requeriría estar de un humor del que claramente no estoy. Por lo tanto, si hoy es uno de esos días en que sentis que te podes escandalizar por lo que un boludo escribe en un blog, ahorrate el disgusto y no sigas leyendo.

Todavía no sé bien de qué voy a terminar hablando, porque este es uno de esos posts-catarsis (que no es lo mismo que post-catarsis) pero implica conceptos como amor, sentido del humor, cursilería, homosexualidad, entre otros.

Pese a que la homofobia (o como dicen que dice Morgan Freeman, fobia implica miedo, y lo que usted tiene no es miedo, es estupidez) sigue siendo moneda corriente en nuestro mundo, como lo demuestra ese mass shooting de hace unos días del que ya habrán escuchado suficiente, poco a poco se va avanzando con este tema, que al menos ya no es tan tabú. Ya no me acuerdo si era Kanela o Petru, que decía que había que ser bien macho para ser puto 20 o 30 años atrás. 

Y aunque hemos avanzado, todavía queda mucho camino por recorrer, en especial en algo que no sé si está relacionado, y que si no lo está y relacionarlo es discriminatorio, entonces cual Elige te propia aventura, vuelve al párrafo #1. Ese algo al que me refiero lo podemos resumir en "la expresión del lado sensible del hombre". Porque acaso, ¿qué hombre se siente cómodo caminando por la calle con flores para su pareja? Obvio que habrá hombres que se sientan incómodos porque la idea de regalar flores en sí le resulta incómoda, porque lo hace por compromiso o para tratar inutilmente de enmendar alguna cagada, pero otros nos sentimos incómodos por lo que piensen los demás hombres de nosotros al vernos. 
Ya sé que es una incomodidad estúpida, pero existe. Y como eso, tantas otras cosas que los hombres a veces dejamos de hacer para no sentirnos cursis, o que no nos vean de esa manera. Pero, ¿qué es ser cursi realmente? La dejo picando porque no me da para abrir esa puerta, al menos hoy.
A todos estos temas, se le suma algo que siempre está ahí, el humor. El decir las cosas en broma, para no decirlas en serio. Las bromas, aunque en broma, generan formas mentales, hieren, etc, etc.

Hago un parentesis para hablarle a ese amigo y hermano que sabe o intuye que todo esto está relacionado a una charla que tuvimos hoy, a él le digo que yo sí lo conozco de verdad, que yo sí sé cómo es, que sé que él sí hace jodas en joda y no con un doble sentido hiriente o burlón. Y lo sé, porque una de las tantas veces que nos hemos sentado mano a mano a llenar la mesita de cervezas, me preguntó: ¿Sabes cuál es la fuerza más grande que hay en el universo? No sé, le respondí, quizás alguna de esas atómicas. Y él me respondío, no, la fuerza más grande es el Amor. 
Alguien que te dice eso podrá burlarse de lo cursi todo lo que quiera, pero no lo hace porque lo piense, no lo hace por herir, lo hace por diversión, porque el cánon humorístico masculino del momento hace que las cosas sean así, que ése sea el tipo de bromas que nos gastamos entre hombres. 

Muchos me conocen y saben que por más que me hago el que no me importa la opinión de los demás, en bastantes ocasiones sí me importa, en especial cuando "los demás" no son cualquiera. Quizás yo no sea de esos novios que andan publicando en las redes sociales cuán enamorado estoy, y en esto puntual no es que no lo haga por vergüenza (ni tampoco para darle esperanzas al millar de minas que se mueren por mi, como pensaría una novia celosa), no lo hago simplmente porque no uso las redes sociales para eso, así como no las uso para avisar si me voy de viaje o para tantas otras cosas. Y no digo que quienes lo hacen están mal y yo esté bien, porque las redes sociales son una extensión de uno mismo, entonces quien hace eso, en la "vida real" no debe actuar muy diferente tampoco, y cada uno actua como quiere y como puede y como le sale. 
En casi un mes van a cumplirse dos años desde la primera vez que salí con Mariana, mi novia, el amor de mi vida, quien me ha hecho ver la vida de una manera bastante diferente, y con quien vivo hace más de dos meses. Y algunos sabrán más detalles de nuestra vida, otros menos, pero aquellos que conozcan menos no es porque me dé vergüenza, sino porque por distintas razones, desde la confianza hasta la oportunidad, no se ha dado en profundizar sobre el tema.

Y si su manera de expresar esta felicidad es poniendo fotos nuestras y abriendo su corazón en frente de sus amigos y conocidos, a través de una red social, para mi está bárbaro, porque el medio me importa un carajo, me importa que ella sea igual de feliz que yo.

Hace un tiempo un viejo filósofo amigo me hizo reflexionar con una pregunta suya, en cuál es el peor tipo de amor. Para mi, ese sería el amor no correspondido, simplemente porque el amor correspondido es el mejor tipo de amor. 

Miliv out

viernes, 12 de febrero de 2016

La Amistad


Hace un tiempo perdí una apuesta con Marian y mi prenda fue relativamente atípica: escribir un post "Profundo, de esos que llegan al hueso" (sic)... Hubiera preferido invitarle un helado, pero bueno, es la gracia de perder.
Ese post tratará de ser este, aunque todo post que se anuncia profundo automáticamente pierde profundidad, como cuando uno dice "espero no sonar superficial con lo que voy a decir", cuando eso mismo ya suena así, y ni me imagino lo siguiente. O como el que se emociona con un atardecer y lo anuncia a viva voz, cuasi haciendo alarde de su emoción, en vez de vivirlo como un momento de introspección, calladito la boca. Es muy probable que lo que carezca de profundidad lo compense con longitud, así que anda sirviéndote un doble on the rocks con hielo, o poniendo la tetera para algún té que no sea de tilo, porque esto viene para largo.

El tema que quería tocar era el de la Amistad, pero quizás termine derivando en las relaciones humanas en general (para variar). Una de las cosas más difícil que tiene abordar este tema, es que los genios de WaitButWhy ya le sacaron mucho jugo AQUÍ, pero como su post es aún más largo que lo que éste promete, y encima está en inglés, entiendo que no lo lean... aunque recomiendo enfáticamente que lo hagan.

De todas maneras, en mi opinión, lo más jugoso de ese artículo es esta montaña que no requiere demasiada traducción:


Y este cuadrante:

*: El "Test del Tráfico" es un test ideado por Tim Urban (WBW), donde luego de juntarte con un amigo y uno está llevando al otro a la casa, estas deseando que haya tráfico, para pasar más tiempo con él. Sería el equivalente a la sobremesa de doble café del Macro Rosenberg.
(En caso de que se pregunten, sí, esa gráfica la hice enteramente a puro PowerPoint)

Dejando eso ahí de fondo como para reflexionar, lo primero que me pregunto es: Qué es un Amigo? (sí, también podría decir Amiga, pero el día que DadoDeTres caiga en la "inclusión" barata, será cuando sea de otro dueño que me haya pagado algunos millones de dólares)

Una de las definiciones relativamente chongas que se ven por ahí dice "los amigos son la familia que uno elige". De todas las cosas que no me gustan de esa definición, la principal es que uno también elige a su familia, en el sentido de que puede elegir acercarse a familiares que considera valiosas personas o tiene afinidad y alejarse de las que no.

Para intentar abordar esa interrogante, voy a empezar plagiando a algunos personajes importantes a ver qué dijeron ellos al respecto.
Aristóteles escribió largo y tendido sobre el tema de la amistad, y las principales ideas que podemos robarle son:
-La Amistad es de las cosas más importantes en la vida
-Todo el mundo quiere tener amigos, incluso los extremadamente ricos materialmente
-Hay 3 tipos de amistades:
*Basada en la utilidad (beneficio mutuo)
*Basada en el placer (disfrute mutuo)
*Basada en la bondad (admiración de la bondad del otro y ayuda para continuar desarrollándola)
Obviamente, la mejor de las tres, es la tercera.

Borges, habiendo escrito un Poema a la Amistad, pensé que metería al menos alguna frase contundente al respecto, pero lo que encontré que me llamó la atención fue:
"La amistad puede prescindir de la frecuencia y también de la confidencia, pero el amor sin confidencia se ve como una traición". No está mal, pero esperaba robarle algo más a Jorge Luis.

Erasmo de Rotterdam dijo que "La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno". Esta frase me encanta. Y además pienso que tiene razón.

El Gran Dolina por su parte ha hablado bastante sobre la amistad y ha puesto en boca de los personajes de sus libros otro tanto. Se acuerdan de aquella frase “las novias pasan, los amigos quedan”? Bueno, para él es exactamente al revés. Dice:
“Una traición por amor, es perdonable, porque el amor vale más que la amistad. Yo le cambio al mejor de mis amigos por media novia”. Interesante, no?

Y los Enanitos Verdes dicen que son una luz brillando blabla... Creo que ya basta de referencias.


Lo cierto es que a nuestro nivel evolutivo, la amistad es una especie de contrato, un acuerdo entre dos partes con derechos y obligaciones dependiendo del nivel de amistad (la altura en la colina de la imagen del primer link)
Una cosa que encuentro muy curiosa, es que hoy día las parejas suelen ser algo bastante distinto al grado máximo de amistad. Y ni siquiera me refiero a esa frase tonta "mi novia no es mi amiga, es mi novia", porque quien dice eso no entendió nada. Me refiero a la casi imposibilidad de bajar un cambio y pasar de novio a amigo, mientras que en una amistad el nivel puede fluctuar sin demasiadas complicaciones. O al hecho de que uno nunca "corta" o "se deja" con un amigo por razones que en una pareja sí serían válidas: la pareja no funcionó, ya no siento lo mismo, la rutina, y el famosísimo "no sos vos, soy yo". A ver, pongamos un poco las diéresis sobre las úes, si no es nada raro elegir una pareja simplemente porque “está buena”, siendo que la pareja es algo al menos un poco más único que una amistad (a menos que seas musulmán rico), imagino que muchas veces las amistades también se elegirán por razones análogas. Como esa persona que conociste accidentalmente en unas vacaciones, en un viaje o en un cumpleaños por ser amigo de un amigo, que en el momento te mataste de risa, pero luego demostró ser muy diferente a vos o a lo que esperas de un amigo.
No sé entre mujeres, pero entre hombres, las terminaciones abruptas de amistad suelen implicar una de dos cosas: uno le roba la novia a otro, o uno caga con plata al otro. (Ambas pueden terminar opcionalmente con una buena agarrada a piñas entre las partes, en especial si se dan las dos opciones juntas).
Creo que el resto de las razones no deben llegar ni al 5%. Pero, por qué? Por qué no puede uno de los dos (o los dos) haber cambiado, o uno de los dos darse cuenta de que la otra persona ya no te cae lo suficientemente bien como para ser tu amigo, y querer terminarlo ahí? Por qué será tan raro?
En realidad, la parte rara de todo lo dicho anteriormente, reside en una única palabra: abrupto.
Porque perder amistades (Amigos/amigos/conocidos) no es algo tan inusual, sucede casi naturalmente, por no ir regando la relación, ésta simplemente se marchita y muere.
El problema está en que los seres humanos generalmente solemos ser grandes fanos de evitar este tipo de enfrentamientos, entonces es mejor hacerse el boludo e ir perdiendo contacto paulatinamente, que tener que encarar la ruptura. Porque seamos sinceros, quién no ha tenido esa novia con la que está todo mal, a la que se la quiere dejar, pero no dan las gónadas para hacerlo?
Muy fácil sería simplemente no llamarla más y que se dé por abandonada, pero la vida real no funciona así. Al menos no la semi-adulta y semi-responsable.

Ojo, entiendo que hay diferencias entre una pareja y una amistad. Al menos entre amigos es válida la infidelidad, aunque haya casos en los que el pasar tiempo con “otro” grupo de amigos se vea como alta traición. Hablando de parejas, aprovecho a compartir Otro artículo muy bueno de WBW sobre ese tema.


Creo que alguno de ustedes debe estar pensando: "Miliv, a los amigos hay que aceptarlos como son". Si alguien me dice estando sentados en un bar con sendas cervezas y tiempo de discutir, le diría que No, que no hay que ser tan permisivo, que muy parecido a lo que pasa con las parejas (donde los hombres generalmente buscan a sus mujeres de una manera que les convenza y si no siguen buscando a otra; y donde las mujeres ven a sus hombres como grandes masas de plasticina y les entra una nostalgia preescolar y tratan de amoldarlo a la imagen y semejanza de ese Hombre Ideal que todas sueñan) (buen paréntesis metí), uno se busca a los amigos como le convencen, amigos que calcen en el cuadrante verde de más arriba. Pero, si ese alguien me dice eso en un momento como ahora, yendo al trabajo en el bondi, le digo que ponele que tiene razón, pero que hay algo con lo que no se tranza, que es indispensable para una amistad de capa 1 o 2: la confianza.
Sin confianza una amistad no tiene sentido. Estar siempre desconfiando, caminando como sobre una cornisa con miedo a que nos dañen o traicionen no es una amistad, es un sufrimiento innecesario. Y si me apuran más todavía, les digo que Todo lo demás va y viene, es opcional: sentido del humor, generosidad, afabilidad, inteligencia, discreción, empatía. Pero no la confianza, cuando se pierde la confianza, tanto en una pareja como en una amistad, andale midiendo el cajón. 

Volviendo a la pregunta inicial, creo que es muy difícil responder de una única manera, porque dejando de lado eso de que los perros son el mejor amigo del Hombre, los amigos de uno suelen ser humanos, y como tales, los hay realmente muy diferentes. Eso hace que en cada amigo nuestro podamos encontrar un conjunto y proporción de virtudes completamente diferente, haciendo que cada amistad sea única. Habrá algunos con los que nos divirtamos y pasemos tan bien que nos olvidamos si estábamos bajoneados. Habrá otros con los que se pueden compartir ideas profundas, o a quienes consideramos de una gran moralidad a las que les podemos pedir consejo. Habrá otros aventureros, que nos arrastren en sus locuras y nos saquen por un rato de nuestra cobardía. O al revés, aquellos que nos banquen en nuestras propias locuras, y hagan que por una vez no nos sintamos tan solos en el mundo. Podría estar toda la tarde enumerando estos tipos de amistad, pero lo importante es que al final del día, esta gente nos haga sentir Bien, y nosotros los hagamos sentir Bien a ellos. Y este bienestar no tiene por qué ser a inmediato plazo, porque un verdadero amigo no duda en decir o hacer algo que en el momento nos pueda doler, si es por un bien más duradero a largo plazo, o si es por evitarnos un dolor aún más grande que ese.
Un verdadero amigo puede llegar a conocernos más que nosotros mismos, entonces nos puede dar buenos consejos, porque son consejos objetivos. No se dieron cuenta lo fácil que es aconsejar a otros, pero lo difícil que es aconsejarnos a nosotros mismos y seguir nuestros propios consejos? Ahí es donde entran en juego los amigos.

Gracias a todos mis Amigos, que me siguen bancando pese a ser como soy.

El Confiá

Como el siguiente post es el #50, y eso lo hace un 1% más especial que los demás, quería mechar este en medio, para que caiga en el #49.

En mi infancia/adolescencia destiné una cantidad no menor de energía en lo que es Convencer. Convencer gente de que haga o piense lo que yo quería o pensaba. (también intentaba sin ningún éxito convencer mujeres de que les guste, pero eso es otro tema).
Pese a que luego abandoné esa costumbre, creo que al igual que todo el mundo, mantuve una habilidad pasiva de convencer a los demás en lo que se refiere a Tener Razón. Todos pensamos que tenemos razón. Puede que haya casos en los que no pensemos que tenemos Más razón que otros, pero siempre tenemos la suficiente razón como para decir que nuestras opiniones son válidas (en el mejor de los casos, si no tenemos ni idea del tema en cuestión, nos abstenemos de opinar y listo)

Estar intentando demostrar que uno tiene razón puede llegar a ser tedioso, siempre y cuando uno esté rodeado de gente a la que convencer, pues si uno está solo, no hay nadie a quien convencer. Hubo un buen tiempo durante el liceo en que pasaba mucho tiempo con mi gran amigo Frulo, y fue con él que un día, sin siquiera quererlo, inventamos un sistema tan sencillo como genial, el cual muchas veces suelo extrañar. Los años y la nostalgia me han hecho llamar a ese sistema: La Religión del Confiá.

Una de las acepciones de Religión de la RAE es: "Obligación de conciencia, cumplimiento de un deber." Y es en este sentido que me refiero a religión, pues en cualquiera de los otros sería demasiado complejo.
La religión del confiá tiene unos preceptos muy básicos: todo el mundo tiene Un confiá, que puede utilizarlo múltiples veces, simultáneamente, hasta que lo pierda.
De esta manera, uno no debía desperdiciar tiempo y saliva en convencer al otro de que tal alfajor era mejor que cual, o que tal cartucho de impresora sirve para tal modelo, ni de nada. Uno dice Confiá y el Hermano Confía.

La Pérdida del Confiá se da básicamente por dos razones:

1) Errarle o utilizarlo de manera incorrecta.
Ejemplo: Decir "Confiá que nunca voy a hacer tal cosa" o que "nunca va a pasar cual cosa", y que luego sí haga tal cosa, o sí pase cual cosa.

2) No confiar cuando un Hermano del Confiá utiliza su Confiá en uno
Ejemplo: Hermano A dice "Confiá que ese sabor de helado es asqueroso, no te va a gustar, no lo compres", Hermano B no le importa y se lo compra igual


Cuando uno está 100% convencido de algo, y cuando el otro confía en nuestro criterio, con el Confiá zafamos de desperdiciar tiempo en explicar grandilocuentemente que jamas desde que nací me he sentido con una certeza tan grande como me siento en este momento en que te estoy diciendo XXX. 
Simplemente decimos: Confiá que XXX.

Es un sistema realmente muy bueno. Confiá.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

El Lado Oscuro de la Fuerza

El CMO (el que es como el CEO pero de Marketing) de DadoDeTres Inc. me destituiría del cargo si con el furor de Ep 7 no hago un post alusivo.

De todas maneras, les cuento que el título no está taan relacionado con el contenido a continuación... ojo, igual está mucho más relacionado que los temas de las preguntas del Piñe en Salven el Millón.

En una de mis meditaciones duchacionales, reflexionaba algo de lo que no me había dado cuenta antes: ser Bueno no es tan difícil... de hecho, es más fácil que ser Malo.
(Sí, ya tiré la frase jugosa del post en la tercer oración... viva la ansiedad!)

Obviamente esta idea no se me ocurrió de la nada, sino que fue producto de una concatenación de ideas absurdas que se van sucediendo, hasta llegar a un destino totalmente alejado del pensamiento original. Por esas cuestiones de la memoria, me acordé de una broma tonta que le había hecho hacía unos días a mi novia, quien me respondió: "Jaja, mentiroso".
Ese hecho aislado, sazonado con un poco de "estoy leyendo un libro que se llama Las Mentiras de Locke Lamora", y llevado al fuego lento de "uno de mis libros favoritos es El Nombre del Viento" (cuyo personaje principal también es bastante pillo), da como resultado un plato de "qué loco sería ser un buen mentiroso". Pero no un mentiroso de poca monta, que le dice al jefe que ya casi terminó cuando todavía ni empezó. Me refiero al mentiroso a là espía-que-le-miente-al-poligrafo-mientras-se-toma-un-martini.
Y total, como dijera el grandísimo Dr. House, "todo el mundo miente", no sería tan grave tener esta habilidad.
(Dicho sea de paso, al cretino que recibió del lavadero del ombú por error mi camiseta de House y que no la devolvió: ojalá sufras una muerte lenta y dolorosa, luego de haber vivido una vida plagada de internet a velocidad del año '90 y todo ESTO y además ESTO)

Volviendo al tema inicial, ahí mi menté empezó a vagar como cuando uno entra en Wikipedia en busca del nombre de un actor de una película del año pasado y termina leyendo un artículo del por qué de los colores de la bandera de checoslovaquia... en checoslovaco.
Y entonces pensé, muy RichardBacheanamente, si la vida es un juego, por qué no podría jugar un rato de malo? Por qué siempre de buenito? Y uno ahí, en medio de la fantasía, deja de lado los verdaderos por qués de la vida: el hecho de que uno es bueno porque siente que es parte de lo que debe ser, y entra a tirar bolazos... Primero pensé en mis padres y seres cercanos, como se sentirían defraudados, pero la mente ágilmente dio la opción de ser un viejo solitario y maligno, a lo Palpatine, en vez de ser un joven maligno, a lo Anakin (spoiler alert retroactivo: Darth Sidious es Palpatine y Darth Vadaer es Anakin).
Vieron?, metí algo starwarsiano, no los engañé taan vilmente.

Y ahí se me ocurrió la clave de la cuestión: la vida es un juego, a los juegos se juega para ganar (el que diga que no, que pase por casa y jugamos unos roshambos por plata), entonces, para ganar en la vida, hay que ser bueno en lo que uno hace, ya sea de bueno o de malo. Pero ser malo es mucho más difícil, pues hay muchísima más competencia, y siempre va a haber uno que se ponga a chumbiar cuando todos estamos jugando a la pasadita (léase, un Hitler por ejemplo, que cuando el villano promedio pungueaba en los bondis él asesinaba millones de personas).
Pero ser bueno es mucho más fácil, porque hay mucho terreno fértil donde hacer buenos pinitos. Sí, tenes una madre Teresa, algún JC, pero el equipo blanco está bastante más vacío que el equipo negro (o gris oscuro)... hay más oportunidad de crecimiento, y el plan dental es mejor.

Ojalá el uruguayo promedio se diera cuenta de este pique, y así, aunque sea por vagancia en vez de por virtud, fuera un poco menos cagador, un poco menos egoísta, e hiciera un país donde diera gusto vivir...

viernes, 8 de mayo de 2015

El Telefonito

No es ninguna novedad que el estado de ánimo en el que estamos cuando alguien nos expresa una idea/sentimiento/etc, lo tiñe en un porcentaje altísimo. Incluso las más bonitas palabras dichas a alguien que está con una negatividad extrema será como echar perfumol en un charco de barro.
Pero aunque no sea ninguna novedad, siempre es interesante poder constatarlo de manera palpable, y más aún si lo percibimos en nosotros mismos.

Muchas veces he escuchado a lo largo del último par de años, con el auge de los smartphones, a gente que se queja de que la (otra) gente está "idiotizada todo el día con el telefonito". He bancado extensas diatribas de lo más variopintas con un respetuoso silencio o inofensiva indiferencia, hasta hoy que me agarraron de mal humor...

A ver... el celular es una herramienta. Un smartphone en particular es una herramienta extremadamente versátil, que tiene la capacidad de hacer lo mismo que una mochila entera de aparatos en sus ínfimos 25cm3 y aún mucho más. Es como una computadora que cabe en tu bolsillo (excepto los modelos que parecen más tablets que celulares, pero eso es tema de otro día). Si hubiera habido smartphones en la época de MacGyver, aún estaría en el aire esa serie, porque el tipo estaría explorando otras galaxias y atando con cinta pato alienígenas hostiles.
El tema es que al igual que una computadora, el celular se puede usar para una infinidad de fines, algunos muy útiles, otros muy al pedo. Va en cada uno cómo lo use. La persona que lo usa en fines alpédicos, si no tuviera el celular, haría exactamente las mismas cosas pero de otra manera, o haría otras cosas distintas, pero de igual valor. Porque va en la persona.
Y lo que más me hace gracia (o para ser sinceros, lo que más me indigna) es que se enfatiza el argumento dando ejemplos de que "en la calle" y "en el ómnibus" está todo el mundo con eso. 
Yo me pregunto qué es lo tan inmensamente entretenido o enriquecedor de la experiencia de viajar en transporte colectivo, que sea imperioso que uno tenga que aprovecharla al máximo con todos sus sentidos. 
La verdad es que al menos para mi, es una de las experiencias más aburridas (cuando no directamente molestas) del día a día, la cual intento que pase de la manera más inadvertida posible, durmiendo, leyendo, pensando boludeces para escribir acá (que luego de la ducha, cuando tengo al dicha de ir sentado, el bus podría pelear por el segundo puesto de mejores lugares para hacerlo), o "con el celular". 
Y si se dan cuenta, si durmiera 12 horas por día, sería innecesario que durmiera en el bus. Leer, puedo leer desde los diálogos de Platón hasta la biografía de la última de las amantes de Hugh Hefner, así que el "leer" tampoco es garantía de nada. Y con el celular puedo hacer tantas cosas como me dé la batería. Puedo charlar con amigos con los que no me puedo ver asiduamente porque las actividades cotidianas no nos lo permiten, o con amigos que se fueron a vivir a otro país y me dejaron en este... Puedo leer noticias, buscar información, organizar la semana, revisar el correo, y otro millar de cosas que son útiles... O también puedo estar dándole F5 al Twitter de Intrusos a ver si algún famoso de la farándula argentina se acostó o peleó con alguien nuevo. El hecho es que eso mismo lo haría en mi casa cuando llegue, entonces haciéndolo en el bus estoy ahorrando tiempo. Y eso siempre es bueno para uno, por más que el tiempo también es una herramienta. Es oportunidad.
El recorrido de mi bus lamentablemente no pasa por la campiña francesa, ni tampoco por las ramblas de Copacabana o Miami, llenas de voluptuosas modelos como nos hace creer la TV, entonces el "mirar para afuera" no es una actividad demasiado entretenida.
(No voy a extenderme más en el tema bondi, porque ya lo he hecho antes)

Cuando vamos caminando por la calle, las opciones se reducen aún más... dormir y leer se vuelve bastante incómodo, entonces qué nos queda? a) Ver vidrieras, llenas de publicidad intentando vendernos cosas que no necesitamos a precios que nadie considera justo pagar. b) Ver la cara de amargada de la gente c) Simplemente caminar. d) Usar el telefonito...

Por decir esto no quiero que se crea que defiendo a los boludos que van tan concentrados en eso que cruzan la calle sin mirar, ni tampoco justifico a los que manejan y hablan por teléfono, de hecho soy el primero en improperiarlos por la calle, pero no hay que confundir... Tampoco estoy de acuerdo con estar con el celular cuando uno está en una reunión o con gente, pero no por el celular en sí, porque tampoco estoy de acuerdo con que se pongan a leer un libro, o hacer aeromodelismo ni cualquier otra cosa que implique no dar bola a los prójimos.

Otra cosa graciosa que sucede, es que la misma gente que se queja de que estamos todo el día enchufaditos muchas veces son los mismos que si nos mandan un mensaje o nos llaman y no les atendemos en seguida, se quejan... Notan la ironía? 

Bueno, ya terminada la hora de almuerzo para hacer esta catarsis, vuelvo a trabajar...

Miliv out



jueves, 7 de mayo de 2015

Cambio en la Tarifa de UTE

Si vivis solo o levemente acompañado, este post es para vos. Sino, andá a leer un libro u otro post más viejo. 

Voy a ir al grano de una, porque este es un post informativo, no uno en el que digo mis habituales pavadas.

Generalmente, si uno no hizo ningún cambio o especificación en su momento, tiene una tarifa de UTE llamada "Residencial Simple" (RS de aquí en más) que es la que viene por defecto. Sin embargo, existe otra tarifa, bastante más económica, llamada de "Consumo Básico Residencial" (CBR). 
Sí, los nombres son una porquería, entre Básico y Simple no hay una diferencia conceptual muy grande, pero bueno... estamos en Uruguay...

En la página de UTE está el "pliego" (que palabra que tiene tremendo olorcito a burocracia) que tiene toda la información de estas dos tarifas, y se puede bajar haciendo click acá (link válido al 07/05/2015). 
De todas maneras, a continuación explico las diferencias entre uno y otro (en $$$ que es lo que nos importa), y qué hay que hacer para pasarse al CBR (de hecho, está lo poco que leí del pliego, porque ni de casualidad lo leo entero).

Las condiciones son muy sencillas: 
-Estar al día
-Tener sólo UN servicio de UTE a tu nombre
-Tener una potencia contratada de 3,7 o menos (se lo puede consultar en la factura, aunque esto es lo habitual)
-No consumir más de 230 kWh al mes (está también en la factura, con fondo naranja y negrita)
Para que tengan una idea, una persona sola consume en promedio entre 140 y 175 kWh al mes (estadística hecha sobre un universo de dos personas, tomando un mes de referencia)

Para cambiar de una tarifa a la otra, se lo puede hacer por teléfono (aunque personalmente también). Para ello se necesita:
-Mucha paciencia, porque demoran Bastante en atender, y en vez de ponerte música clásica de fondo, te ponen una publicidad estúpida, relatada a varias voces, de manera que cada vez que cambia la voz te creas que te atendieron, pero no. De hecho cuando los atiendan se van a dar cuenta, porque la publicidad viene en una onda "somos 3 millones de uruguayos, somos incoformistas, porque el inconformista mete huevo y mejora las cosas, blablabla" y de repente te atiende un fulano con acento centroamericano que nada te recuerda a ninguno de esos 3 millones...
-Nro de Cuenta de UTE (se encuentra en la esquina superior-derecha de la factura)
-Lectura actual del medidor (aunque si no la tienen, les pueden estimar y listo)
-Jurarles que nunca se van a pasar de los 230 kWh, aunque si lo hacen dos veces al año no pasa nada, y a la tercera vez que se pasen, simplemente les modifican automáticamente a la tarifa RS y listo.

Ahora que ya se bancaron todo el blabla legal, vamos a los bifes: Miliv, cuánto demonios voy a ahorrar?

Van acá algunos números según el consumo:

Si gastan 140 kWh en el mes:
RS = $148,3 + (3,7 x $47.6) + (100 x $3,833) + (40 x $5,007) 
= 148,3 + 176,12 + 383,3 + 200,28 = $908,0

CBR = $245,6 + (40 x $5,066) = 245,6 + 202,64 = $448,24
(con CBR se ahorran $459,76, más de la mitad)


Si gastan 180 kWh en el mes:
RS = $148,3 + (3,7 x $47.6) + (100 x $3,833) + (80 x $5,007) 
= 148,3 + 176,12 + 383,3 + 400,56 = $1.108,28

CBR = $245,6 + (40 x $5,066) + (40 x $9,296) = 245,6 + 202,64 + 371,84 = $820,08
(con CBR se ahorran $288,20)


 Si gastan 270 kWh en el mes (recuerden que esto puede pasar sólo dos veces en el año, pero no se preocupen, que no es como cuando tenes un plan de 20 GB de ADSL, que si te pasas te fajan):

RS = $148,3 + (3,7 x $47.6) + (100 x $3,833) + (170 x $5,007) 
= 148,3 + 176,12 + 383,3 + 851,19 = $1.558,91

CBR = $245,6 + (40 x $5,066) + (130 x $9,296) = 245,6 + 202,64 + 1208,48 = $1.656,72
(con CBR se gastan $97,81 más)


Estos números están basados en esto que dice el pliego:

TARIFA RESIDENCIAL SIMPLE
Para los servicios con modalidad de consumo residencial cuya potencia contratada sea menor o igual a 40 kW.
1. Cargo por consumo de energía:
      
     1 kWh a 100 kWh mensuales ........................ $ / kWh 3,833     
     101 kWh a 600 kWh mensuales ...................... $ / kWh 5,007      
     601 kWh en adelante .............................. $ / kWh 5,945
2. Cargo por potencia contratada ...................... $ / kW 47,6
3. Cargo fijo mensual ................................. $ 148,3



TARIFA de CONSUMO BÁSICO RESIDENCIAL
Para servicios monofásicos con modalidad de consumo residencial, a titulares de único suministro, cuya potencia contratada sea igual o menor a 3,7 kW, con carácter opcional. A los efectos de permanecer en esta tarifa no se podrá superar más de dos veces los 230 kWh/mes, en los últimos doce meses (año móvil), pasando automáticamente a la Tarifa Residencial Simple al tercer mes que se supere el consumo mencionado.
1. Cargo por consumo de energía:
     101 kWh a 140 kWh mensuales ................................. $ / kWh 5,066
     141 kWh a 350 kWh mensuales ................................. $ / kWh 9,296
     351 kWh en adelante ......................................... $ / kWh 5,945
2. Cargo mensual, con derecho a un consumo de hasta 100 kWh / mes: $ 245,6



La moral obliga a que el 50% de lo ahorrado de esta manera sea ofrendado generosamente a la Fundación DadoDeTres, en sus cuentas en la isla de Pascuas (no creemos en las islas Caimán, están muy quemadas)

Salutes!

Miliv out